Periodismo urbano: construir una ciudad posible

Las ciudades son, con el lenguaje, las más grandiosas creaciones del espíritu humano. Son el lugar de la cultura, los espacios abiertos para que los hombres y las mujeres puedan vivir a gusto. Los lugares donde se asientan las civilizaciones. Son la libertad y la tolerancia.

Rogelio Salmona

Introducción

Con la profundidad y pasión propias de quien ha trascendido con su obra el espacio y el tiempo, el arquitecto colombiano Rogelio Salmona definió la ciudad, ese organismo en permanente transformación. Una transformación que el periodismo tiene la responsabilidad de mostrar, explicar y construir, más aún cuando asistimos a un crecimiento acelerado de la población urbana.

Por ello, la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano –FNPI- y Findeter organizaron una serie de talleres sobre periodismo urbano y ciudades sostenibles en cinco ciudades de Colombia –Bucaramanga, Barranquilla, Medellín, Cali y Bogotá –, conducidos por el maestro Ernesto Cortés.

Estos talleres fueron motivados por una realidad, expresada por José Luis Novoa, director del Centro de Periodismo de la FNPI: es común ver en los medios el cubrimiento de temas urbanos de una manera desconectada. Lo que se pretende con este tipo de formación es cambiar esa realidad al promover un periodismo de proximidad, con mayor capacidad para integrar los fenómenos urbanos.

El maestro

Editor general del diario El Tiempo. Con 25 años de experiencia en el periodismo, ha sido reportero de televisión y radio; documentalista independiente y desde hace 20 años ha estado vinculado a El Tiempo Casa Editorial, donde se ha desempeñado como redactor, subeditor político, editor de la sección local y en la que actualmente ocupa el cargo de editor jefe.

Ha sido profesor de periodismo local en la Universidad Javeriana y tiene una maestría en periodismo de la Universidad de Miami. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el premio de periodismo Rey de España. En 2015 obtuvo el premio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en la categoría Mejor Cubrimiento Periodístico por el trabajo desarrollado en la Cumbre Mundial de Ciudades en Medellín (2013). Hoy hace parte del equipo estratégico que diseñó y ha sacado adelante el modelo de convergencia y multimedia en Casa Editorial El Tiempo y es el coordinador del Grupo de Diarios América (GDA) capítulo Colombia.

I. El mundo como una gran urbe

El tema de las ciudades es hoy el más importante para el oficio periodístico, en opinión de Ernesto Cortés. Ello hace casi que una obligación comprender el fenómeno de urbanización acelerada que vive el planeta.

Actualmente el 54% de la población mundial reside en centros urbanos (3.900 millones  de personas), y se estima que para el año 2050 podría llegar al  75% (6.500 millones).

Los mayores crecimientos se verán en India, China y Nigeria, que sumados representarán el 37% del aumento previsto a 2050, de acuerdo con cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Para el caso de Latinoamérica, el porcentaje de habitantes en zona urbana es hoy del 79%, por lo que es la región más urbanizada del mundo.

Descrito este escenario, es claro que las ciudades son también instrumentos de desarrollo e innovación. En las últimas dos décadas, se ha  visto cómo el 80% del PIB mundial proviene de las ciudades. Nadie duda que son centros de poder. Pero también lugares de enormes retos y desigualdades: 200.000 personas llegan cada día a ocupar un lugar en áreas urbanas; la mitad de los pobres del mundo vive en zonas urbanas; mil millones de personas habitan asentamientos informales o irregulares (llámense favelas, villas miseria, barrios periféricos, etc.);  las ciudades del mundo ocupan el 2% del planeta, representan el 80 por ciento del consumo de energía y el 75 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono.

Esta es la realidad para la que el periodismo debe prepararse. La movilidad, la desigualdad, la pobreza, la seguridad, la contaminación ambiental, la migración, los recursos ambientales, la gobernanza, los servicios públicos y la pertenencia son los principales asuntos de observación en la ciudad. Y ellos suponen preguntas como: ¿existe una correcta planificación de las urbes? ¿Están preparadas para garantizar a sus habitantes elementos como el agua, la comida o el empleo? Son estos los temas que, para el maestro, deben estar presentes como nunca en las salas de redacción de los medios de comunicación,.

Colombia

Para Ernesto Cortés los colombianos se volvieron citadinos “a la brava” porque históricamente les ha regido una ‘norma’ y es que las ciudades no se planean. A pesar de ello la dinámica urbana de Colombia es evidente: el 85% del PIB nacional se genera en las ciudades. Para 2050, el Departamento Nacional de Planeación  (DNP),  calcula que 52,6 millones de personas vivirán en ciudades, más de la población total del país hoy.

Otro elemento dentro de este ecosistema urbano que debe ser tenido en cuenta son las ciudades intermedias (aquellas entre 100.000 y 500.000 habitantes).   “Debemos prestarle mucha atención a las ciudades intermedias, a las ciudades dormitorio. No estamos mirando los fenómenos de esas urbes y en ellas vivirá el 60% de la humanidad”, explica Cortés.

Para el caso colombiano, este proceso de urbanización tiene otras connotaciones especiales: en los municipios pequeños el gran interrogante es cómo gestionar el posconflicto.

II. Pensar la ciudad

La ciudad es entonces más que un concepto, explica Cortés. Es desde un punto de vista ideal generadora de riqueza, de satisfacción de necesidades. Pero es también un organismo inacabado y susceptible de transformación constante, lo que incide inevitablemente en la cobertura de los temas urbanos.

El director ejecutivo de la FNPI, Ricardo Corredor, detonó justamente en el taller celebrado en Bogotá la reflexión sobre esta materia al afirmar cómo “los periodistas somos también responsables de esa ciudad en construcción permanente”. Esto, en su opinión, obliga a los reporteros a tener una mayor formación y criterio para entender las conexiones humanas y las dinámicas que se tejen en las ciudades y así estar preparados para narrar esas realidades cambiantes.

A ello Cortés agrega que “no podemos seguir mirando las ciudades con la coyuntura del momento, con el trino del momento”. Los contenidos periodísticos del día a día evidencian que esa ciudad “la estamos registrando y cubriendo pero no la estamos pensando. Debemos hacer una pausa para pensar la ciudad”, especialmente en un momento de crecimiento urbano acelerado y desordenado que se vive hoy.

Cortés plantea como gran reto de los medios construir, a partir de la información, una ciudad posible. Esto significa que ese periodismo contribuya a promover la participación ciudadana, las soluciones a los problemas urbanos y le dé visibilidad a las historias de las personas que habitan las ciudades. Este es un asunto que debería darse por sentado pero que “la inmediatez ha hecho que los periodistas estemos olvidando escuchar a la gente”, lamenta.

III. Las cualidades para ser un buen periodista urbano

Luego de comprender la importancia de los temas urbanos, el siguiente paso es el ejercicio periodístico y el despliegue de unas cualidades que están en el ADN del oficio.

Caminar la calle

Para Ernesto Cortés una de las grandes falencias que tienen hoy los periodistas es que no caminan las ciudades. Citó a propósito de esta cualidad perdida una frase del periodista colombiano Daniel Samper Pizano quien afirma que “el buen periodista se conoce por el hueco que tiene en el zapato”, esto para poner de relieve que el oficio se alimenta de historias que se descubren caminando la ciudad.

¿Cómo podemos escribir de la ciudad si no la conocemos? Un primer elemento que deberíamos exigirle incluso a un practicante de periodismo es conocer la historia de su ciudad, cómo se construyó, la geografía, sus límites, la composición social, sus fortalezas y debilidades, sus dinámicas. Las ciudades son, por ejemplo, refugio de una clase de manifestaciones sociales y culturales que a simple vista desconocemos, pero que son riquísimas como material periodístico. Es el caso del universo del Hip Hop en Bogotá.

En esta exploración de las ciudades es necesario poner a funcionar todos los sentidos, hay que retar nuestros sentidos (el oído, el olfato, la vista, el tacto, el gusto). De aguzarlos pueden salir grandes trabajos. Un buen ejemplo de ello es el reportaje The high price of pretty nails del New York Times, en el que la periodista Sarah Maslin Nir, retada por sus sentidos, se acercó al mundo de las manicuras de la ciudad de New York y halló casos severos de explotación laboral y prácticas de salud pública perjudiciales para las trabajadoras. Este trabajo le mereció a la periodista ser finalista de los Premios Pulitzer en 2016 en la categoría de Reportaje Local.

Es claro que el periodismo va hacia lo hiperlocal y por ello el acercamiento a la urbe debe ser permanente. En resumen, la consigna para Cortés en este asunto es: “más barrio, menos despachos”.

Escuchar al ciudadano

“El periodismo es escuchar”, expresó alguna vez el periodista colombiano Alfredo Molano. Y cuando el reportero, en lugar de escuchar al ciudadano se dedica a pensar cómo armará la historia, no puede hacer las preguntas precisas y escoger las declaraciones necesarias para una historia memorable. Escuchar también implica destacar la fuerza de las personas, incluir en las historias más gente de carne y hueso.

Ahora bien, ese ciudadano no está inmóvil, impávido, esperando que el periodista muestre interés en su vida o en su historia.  “Antes, los medios de comunicación dirigían la atención sobre los temas y proponían la agenda, pero hoy son los ciudadanos y las audiencias quienes la definen”, observa Cortés.

En muchos casos son los ciudadanos quienes toman la iniciativa para desplegar el rol de reporteros: “El periodista ciudadano es un lector que quiere más explicaciones, que quiere mostrarse, mostrar lo que hace y sueña y su visión de los temas urbanos”. Por eso Cortés considera necesario contar con él en las salas de redacción, con un criterio apropiado para sumar y ampliar el espectro informativo.

El maestro contó la experiencia con el periódico local que El Tiempo edita para la ciudad de Bogotá. Su nombre es Zona, circula cada ocho días en cuatro localidades de la capital colombiana y tiene un tiraje de 20 mil ejemplares. Los consejos de redacción son con habitantes de esas localidades, se discuten los temas con ellos e incluso luego de editado se analiza con ellos la información publicada, esto como evidencia del interés de construir juntos y con criterio esa agenda informativa.

Cortés expuso otros ejemplos de periodismo ciudadano como:

Oh my news: este sitio web tiene ediciones en coreano, inglés y japonés y es un ejemplo de periodismo participativo o periodismo ciudadano. El 70 por ciento hoy de su contenido es aportado por ciudadanos.

Storymaker.org: sitio web que invita a la publicación de contenidos en video grabados con equipos celulares.

Citytv: canal de televisión de la Casa Editorial El Tiempo cuyo gran mérito en sus inicios fue contar historias desde el lado del ciudadano y abrir espacios para que el ciudadano aporte historias y contenidos. Sigue teniendo ese enfoque hiperlocal.

Gestionar el caos

Las ciudades son muy diversas y sus problemas también. Ante esa realidad urbana caótica, la invitación de Ernesto Cortés es clara: “los caos son desafíos y en eso consiste su atractivo. Lo importante es cómo encontrar dentro del caos las situaciones maravillosas de las ciudades y contarlas”.

Para contextualizar recomienda no obsesionarse en contar los qué, sino más bien aprender a explicar los procesos de la ciudad, los por qué. Un reto mayor en un momento en que los medios están en una “histeria absoluta” tratando de entender, capturar y retener a las audiencias, volcadas principalmente en las redes sociales.

Explicar procesos

Las fuentes hoy están revaluadas. Lo importante del periodismo urbano es abordar y comprender procesos, aconseja Cortés.

Y para transitar esta ruta es necesario tener en cuenta conceptos como los expresados por Alejandro Callejas, vicepresidente técnico de Findeter, sobre la planificación de las ciudades.

Lo primero es que el periodismo urbano debe contribuir a la planificación de la ciudad, pues una mala planeación urbana conduce inevitablemente al caos y al mal uso de los recursos, entre ellos los ambientales. Es imperativo pensar las ciudades a 20 o 30 años en clave de sostenibilidad. El periodismo incluso debe ayudar a que en las ciudades haya conciencia por parte de los ciudadanos de las buenas políticas públicas, de la planeación de largo plazo.  Y la única manera que se tiene para que la planeación urbana de una ciudad se mantenga en el tiempo es que la gente se apropie de ella,  que no sea de los alcaldes ni de los concejales ni de los empresarios, debe ser colectiva.

Para Ernesto Cortés, los gobiernos centrales no están definiendo la ruta para el desarrollo planificado de las ciudades. Han sido los constructores y el sector inmobiliario quienes han definido cómo ellas evolucionan y eso tampoco ha sido bueno.

Manejo de data

Para el maestro, la data o datos abiertos son un salvavidas pero también un riesgo. Sirve para cruzar información y se vuelve relevante cuando el reportero es capaz de asociarla en función de un objetivo periodístico.

La data es clave para entender los avances o retrocesos de la ciudad y un buen ejemplo de ello son los ejercicios de la Red de Ciudades Cómo Vamos en Colombia, que a través de la recolección de información y de su comparación tiene cada vez una mejor lectura de cada ciudad.

La red ha desarrollado la plataforma Ciudatos, una herramienta útil para los periodistas y ciudadanos a la hora de hacer análisis comparado de las ciudades en todos sus indicadores.

A partir de esta data ha surgido una nueva forma de contar la información: las infografías. En sociedades como las actuales, que se mueven con tanta rapidez, con audiencias que leen menos, las infografías se han convertido en un producto periodístico atractivo, simple, pero cuyo mayor valor radica en el uso acertado de la data.

Ser relevante

Ernesto Cortés invitó a sus colegas a convertirse en periodistas relevantes para la ciudadanía. Para lograrlo sugiere construir una nueva narrativa de lo urbano, para así narrar historias que conmuevan.

“Si las historias que escribimos no nos conmueven a nosotros como periodistas, difícilmente lograremos que conmuevan a nuestras audiencias.”, asegura Cortés.

Los periodistas somos notarios de la ciudad: le tomamos el pulso. Por eso es necesario proponer una nueva narrativa y también una nueva agenda informativa, con originalidad y sensibilidad.

Generar esperanza

Sobre esta reflexión, el director general de la FNPI, Jaime Abello Banfi, expresó en el taller desarrollado en Medellín que “las ciudades no son para sufrir sino para ser felices” y por eso el periodismo debe contribuir con su cobertura informativa en la búsqueda de soluciones.

Por su parte, Alejandro Callejas, vicepresidente técnico de Findeter, destacó que “en el afán de la modernidad olvidamos construir ciudades para la gente”. Para Callejas, estos escenarios de formación a periodistas ayudan a retomar ese objetivo en clave de sostenibilidad, entendida esta desde cuatro dimensiones: ambiental, económica y social, de desarrollo urbano y fiscal, y de gobernabilidad.

Sobre este asunto, Ernesto Cortés es un convencido que el concepto de la felicidad es clave para la ciudad y los ciudadanos. Y se ha venido perdiendo por la manera cómo los propios periodistas cuentan las historias.

Los noticieros de televisión se volvieron el eco de las oficinas de prensa de la policía y sus videos sobre delitos, lo que está sembrando el miedo en las ciudades. Esto acaba con la convivencia, elemento esencial de las ciudades. “Lo que está ‘in’ hoy entre los ciudadanos y en los medios es hablar mal de la ciudad”, lamenta Cortés.

Todavía tenemos la idea que son las cosas amargamente humanas las que conmueven, cuando en realidad las historias que generan esperanza son las que más buscan los lectores.

IV. Los desafíos de las ciudades

Los temas que representan más desafíos para las ciudades son: migración, pobreza, movilidad, seguridad, medio ambiente, gobernanza, servicios, pertenencia, felicidad.

Los poderes paralelos

Ernesto Cortés enfatizó en la importancia de identificar aquellos poderes que intervienen en las dinámicas urbanas y que no necesariamente son políticos o públicos.

El periodista puso como ejemplo el sector de la construcción: “Hay que mirar muy bien hacia dónde van los constructores. Ellos nos permiten -y no debería ser así-identificar hacia dónde va el desarrollo de las ciudades, qué áreas de la ciudad están valorizándose”.

Lamentó que la historia evidencie cómo estos actores han jugado un papel más determinante que los propios gobiernos en la planeación urbana. “Los gobiernos centrales no están definiendo la ruta para el desarrollo planificado de nuestras ciudades. Han sido los constructores y el sector inmobiliario quienes han definido cómo estas evolucionan”, argumentó Cortés.

En la otra orilla, expuso que los poderes ilegales están constituidos por actores como los urbanizadores piratas de tierras, las mafias del microtráfico de droga, los contrabandistas, los explotadores sexuales, el crimen organizado, la trata de personas, los denominados carteles de obras públicas, del espacio público, del hurto de celulares.

“Esos poderes los hemos mirado muy de reojo durante décadas y creo que en buena parte de nuestras grandes ciudades han venido compitiéndole en presencia al mismo Estado”, explicó. Por eso hizo hincapié en la obligación que tienen los periodistas de dejar de mirar “de reojo” estos fenómenos y advertirle a la sociedad sobre su presencia e ilegalidad. Eso sí, en su cobertura debe primar la comprensión y explicación de los procesos urbanos y no solo atenderlos como objeto de coyunturas informativas.

El desinterés ciudadano

Cortés advirtió que “es importante rescatar de la ciudad la participación ciudadana. La indiferencia ciudadana es muy nociva para el futuro y para el bienestar de las ciudades”.

Sobre la invitación a promover la participación se presentan dificultades. Una de ellas fue expresada por el director ejecutivo de la FNPI, Ricardo Corredor, y está relacionada con el cambio de actitud de los ciudadanos frente a la credibilidad de los medios de comunicación. Ello obliga, según Corredor, a una mayor responsabilidad en el cubrimiento informativo. “Hay que contar bien la historia, tiene que ser verdad y se cuenta desde una ética a toda prueba”, argumentó Corredor.

A esa credibilidad en entredicho se suma otro riesgo inmenso para el periodismo, que empieza a ser evidente en las ciudades: el surgimiento de las llamadas “noticias falsas” o la posverdad.

La posverdad

La inquietud que genera este tema no solo al maestro sino a los participantes es evidente y por eso fue motivo de conversación y reflexión en los cinco talleres, ya que la ciudad no es ajena a la nueva cultura de las posverdades y mitos urbanos.

“La gente en redes hoy no solo no está creyendo en los hechos sino que está creando sus propios hechos o verdades. Y en muchos casos esas verdades son validadas por sus seguidores”, dice Cortés.

El antídoto para revertir esta situación solo está en el rigor periodístico, el uso preciso de los datos, la comprensión y explicación de procesos a las audiencias y una ética a toda prueba, afirma el periodista.

Los nuevos conflictos urbanos

Un escenario que debe considerarse es que los cambios constantes en la realidad urbana se hacen evidentes, por ejemplo, a través de las decisiones que ha tomado Donald Trump desde su posesión como presidente. Decisiones cuyos efectos se reflejan principalmente en las ciudades.

Ante asuntos como la negación del cambio climático por parte del mandatario estadounidense, las órdenes ejecutivas en contra de la inmigración y el desafío a las denominadas ciudades santuario (aquellas que son respetuosas y amigables con los inmigrantes), se impone una nueva configuración en las ciudades norteamericanas y en las de todo el mundo, que deben ser observados y cubiertos con criterio y contexto.

Para Ernesto Cortés “las guerras se libran y se seguirán librando en las ciudades”.

Pero esos nuevos conflictos y todas esas dinámicas urbanas no deben sacarnos del foco u horizonte para reconocer la utilidad del periodismo urbano: hacer más vivibles las ciudades, entender los procesos y dinámicas urbanas, empoderar a los ciudadanos, advertir los poderes ilegales y ayudar a construir democracia.

Relatoría del “Taller de periodismo urbano y ciudades sostenibles”

Fecha: 10 de marzo de 2017

Texto por: Waldir Ochoa / @WaldirOchoa

Fuente: www.fnpi.org

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