Toda ciudad tiene una relación íntima con el medio o entorno donde se ubica, el crecimiento a espaldas de cursos de agua o del entorno que la rodean, en Latinoamérica se han instalado las mismas con un objetivo de colonización o dominación territorial. El caso de las ciudades turísticas en particular, reflejan una relación con el entorno paisajístico, pero no siempre tienen un interés en los deseos de vecinos y pobladores, los que muchas veces han perdido acceso a algunos espacios como costas de lagos y arroyos por ser privatizados, o de entornos naturales preservado por generaciones que se comienzan a destruir o transformar drásticamente, como los bosques nativos. En este último caso, las zonas de montaña y lagos cuentan con sectores con características climáticas particulares, como el nivel de humedad y temperaturas, que les han permitido generar un paisaje con el que se identifica la población de la región.

En el caso de Argentina, la Patagonia es una zona que fue colonizada a fines del siglo XIX, y su desarrollo urbano sobre zonas de montaña fue primero con fines políticos, por tener disputas en la cordillera entre Chile y Argentina, eso ha llevado a la necesidad de poblar apresuradamente esa región cordillerana, inicialmente el sector norte de esa región. La norpatagonia muestra en el caso de Bariloche, es una ciudad muy importante regionalmente, la más grande en la provincia de Río Negro y la tercera en tamaño para la región patagónica, que cuenta con más de 27 mil hectáreas en su ejido municipal, con lagos interiores, montañas, arroyos y zonas inundables (denominadas allí mallines). Pero, se tiende a destruir ese entorno natural con el crecimiento urbano descontrolado, el que se ha dado en las últimas décadas fundamentalmente.

Desde los primeros códigos o normativas en Bariloche, se venía manteniendo un criterio de preservación en el ambiente y el paisaje. Primero solo contaba con pocas denénas de hectáreas como ejido municipal, y el resto siendo parte del Parque Nacional Nahuel Huapi. Las normativas allí llegaron a  mostrar un mayor aprecio por las especies nativas respecto a las exóticas. Aunque al inicio se trajeron e instalaron en algunas parcelas coníferas exóticas, como la Cecuoya (sequoia ) traída de EEUU. Luego se cambió la mirada para dar mayor importancia a las especies nativas, seguramente ayudo a seguir afianzando esta mirada la implementación de la carrera de biología de la Universidad del Comahue. También pudo ayudar, la trasmisión de esta postura de parte de muchos guías turísticos, al valorizar el entorno natural virgen que se observabapor parte de los visitantes, que en muchos casos terminaron siendo luego residentes permanentes en esta ciudad, la cual fue lentamente ocupando esos espacios que inicialmente fueron zonas agrícolas, luego abandonadas para plantear proyectos de loteos y hotelería.

¿Qué paso con esa postura luego del crecimiento que se generó en el ejido municipal de Bariloche? Bueno, si bien una parte importante al oeste ya se había extendido parcialmente en forma muy temprana a mediados de siglo XX, las normas seguían siendo las planteadas por los parques nacionales inicialmente. Al principio, se proponía tener mucho más terreno sin edificar y conformando edificaciones aisladas. Desde ese momento se fueron presentando cambios en los códigos del planeamiento urbano, primero las normas plantean una cierta separación entre una zona antropizable o a impactar por construcciones y otros elementos dañinos al ambiente, como cloacas estacionamiento, en relación a la línea municipal del frente y en los laterales hasta las medianeras. En los loteos, se fueron permitiendo a las parcelas agrícolas originales -de unas 625hs- generar un loteo solo en una porción de ella, y el resto se preservaba y convertiría en AREE o Área de Regeneración Ecológica Externa, entre otras reglamentaciones y restricciones. La provincia también intervino en regular las zonas a urbanizar, pensando en ciertos riesgos posibles como es el caso de la famosa Cota 900msnm, esta última –aunque muchos no lo saben- se relaciona solo con espacios con fuerte pendiente y bosque “protector”; donde dicho tipo de bosque cumple la función de retener el suelo, e incluye especies exóticas o nativas, arbustos o árboles, porque todos son útiles a tal efecto.

Con el tiempo se van reduciendo estas exigencias, en menores tamaños de predios, de distancias, de superficies que se dejaban a favor de un espacio más natural que artificial, lo que es lo mismo que hablar de más paisaje natural que artificial. Pero, el resultado también se va percibiendo por los turistas, y los que regresan luego de muchas décadas ven un exagerado crecimiento urbano, en detrimento de vistas al lago o del bosque. Se podría buscar cuantas ciudades del tamaño y cantidad de habitantes de Bariloche están rodeadas por un parque nacional, y no se encontrarían muchas, tal vez sea la única con sus características. Cuenta para 2010 con más de 130 mil habitantes. Más aún, si se considera que el nivel de preservación histórico de los bosques nativos en Suramérica, como en la Patagonia, no se pueden encontrar en Europa por ejemplo, porque los han afectado en el “viejo mundo” durante miles de años, pero en estas regiones del sur fue muchísimo menor su deterioro, en particular aquel que rodea y existe dentro de Bariloche.

¿Por qué razón entonces no seguir cuidando el mayor atractivo para la actividad económica más importante de la ciudad, el turismo? Aunque parezca mentira, en muchos AREE se les ha permitido realizar edificaciones, con el pretexto de ser para infraestructura urbana, turística o de esparcimiento, pero terminan siendo siempre objetivos económicos privados y no comunitarios los que prevalecen. Lamentablemente este cambio en los objetivos de preservación parecen profundizarse, más aún cuando estos AREE se ubican sobre la cota 900msnm, y se reemplaza el objetivo supuesto de la “regeneración ecológica” –según su nombre indicaba- por inversiones, desarrollos o cualquier otra cosa que se supone destinada a beneficios económicos de pocos, y no sociales o ambientales para el conjunto de la sociedad.

Luego de un proceso de participación de muchos años, iniciado en los años ’90 en esta ciudad, se está perdiendo el interés de la población en dicho proceso, ser parte de las toma de decisiones políticas importantes se estaba perdiendo. En tal sentido, y formándose un grupo que veía esta pérdida y las consecuencias, inicialmente en lo socio-ambiental, pero que cubriría también demandas y reclamos por aspectos relativos a la falta de respuestas, junto con una situación crítica en Infraestructuras Urbana, sin un plan claro sobre la demanda por tierras públicas (incluyendo la preservación del paisaje) y por viviendas sociales, ha conformado el grupo ODCB Observatorio del Derecho a la Ciudad de Bariloche. El grupo ya ha realizado dos jornadas, y el sábado 29 de Setiembre se realizará una Jornada sobre Movilidad. La cual incluiría los temas de transporte público, vías de comunicación vehicular, peatonal, accesibilidad y bicisendas, entre otros. Los documentos e información reunida en las jornadas se están publicando en medios y redes, esperando sirvan para tener información la comunidad al momento de participar, lo cual muchas veces se oculta o tergiversa dese intereses, ligados a intenciones políticos de pocos en perjuicio del conjunto de la comunidad.

ODCB – Observatorio del Derecho a la Ciudad de Bariloche

 

observatoriodebariloche@gmail.com Coordinador: Arq. Norberto J. Rodríguez

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Contacto

¿Quieres saber más sobre la Comunidad de Suelo Urbano? Escríbenos y nos pondremos en contacto contigo tan pronto sea posible. Gracias.

Enviando

2018 - Hábitat for Hummanity | Unless otherwise stated, all the contents of the Urban Land Community is under licence CC BY-SA 4.0

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account